Ideas para iniciar una conversación difícil

Necesitas hablar con tu pareja, ya que últimamente no te encuentras a gusto en la relación. Tanto si lo que quieres es romper, como si le vas a plantear a tu pareja ciertos cambios para seguir adelante, empezar la conversación es difícil.

¿Conseguirás expresarte sin dar lugar a malentendidos? ¿Herirás los sentimientos de tu pareja? ¿Él/ella te acusará de estar haciendo una montaña de un grano de arena?

Inseguridades así pueden frenarte y demorar esta conversación indefinidamente. ¿Qué puedes hacer para que sea menos incómodo abordarla? He aquí unas cuantas ideas.

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Prepara la conversación

Lo mismo que preparas una entrevista de trabajo u otra conversación importante, dedica unos minutos a pensar qué quieres comunicarle a tu pareja.

Podrías hacer un breve esquema. El simple proceso de anotar las ideas puede servirte para aclarar lo que vas a decir o lo que esperas de la conversación.

No hace falta que lleves el esquema cuando vayas a hablar con él/ella. Tan sólo has de recordar sus puntos principales. Cosa que también puede ser útil en caso de que la conversación se desvíe del tema principal y quieras reconducirla.

Elige el momento adecuado

Sí, sí… El clásico: “Tenemos que hablar.” Pero, mejor que dejarlo en suspenso o sacar el tema en cualquier momento, proponle a tu pareja día y hora para abordarlo con calma.

Acuerda con él/ella el sitio y, tú que sabes de qué va el asunto, asegúrate de que hay tiempo suficiente para acabar la conversación sin dejar cabos sueltos.

Menciona aspectos positivos

Cuando expongas el tema, trata de no hablar únicamente de lo que va mal. Para que la conversación sea menos tensa, saca también a colación los aciertos y los puntos positivos de la relación, que también los habrá habido.

Un detalle: Evita la palabra “pero” después de mencionar un aspecto positivo, ya que esta palabra tiene el efecto de anular lo bueno que acabas de decir para darle más importancia a lo malo que viene a continuación.

Habla de ti

Procura hablar de ti; de cómo te sientes, de tus necesidades. Por ejemplo: “Me siento mal porque apenas si pasamos tiempo juntos.” Eso es mejor recibido por quien te escucha que si le echas la culpa: “Ya no tienes tiempo para mí.”

Al poner el acento en cómo te sientes tú, es probable que tu pareja piense en cómo resolver el problema. En cambio, si empiezas a hablar echándole culpas, estará más pendiente de cómo defenderse o contraatacar.

Escucha

Expuesto el tema, llega tu turno de escuchar. Deja que tu pareja te exprese cómo ve él/ella la situación sin interrumpirle.

Ya has hecho eso que parecía tan difícil: iniciar la conversación.


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