Díselo con flores

Amores incipientes: El cumpleaños

Un chico estaba perdidamente enamorado de una muchacha y quería ganarse un lugar en su corazón.

Cierto día, la chica le comentó casualmente: “Mañana es mi cumpleaños.” Y el enamorado, en plan romántico, le dijo que le regalaría una rosa roja por cada año que llevaba ella embelleciendo la Tierra con su presencia.

Cuando el florista se hallaba preparando el arreglo, se sintió generoso con el muchacho, ya que era un apreciado cliente suyo. Así que, para hacer el ramo más vistoso, le puso una docena de rosas más, de regalo.

La chica recibió el detallazo. Y el muchacho jamás supo porqué la chica le correspondió con una mirada asesina.

Amores con solera: ¿Y tú porqué no haces lo mismo?

Una esposa desencantada habla con su marido:

Juan, ¿has visto a los nuevos vecinos? Son una pareja encantadora y parecen tan enamorados… He visto que cada mañana, cuando se despiden, él la besa a ella y, por la noche veo que le trae una docena de rosas.

¿Por qué tú no puedes hacer algo así?

Querida…” –responde el marido, “porque apenas si conozco a la vecina”.

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