Celos… por los pelos

Relajemos las tensiones con un chiste sobre celos y pelos, ¿qué te parece?

Había una mujer tan celosa, tan celosa, que cada noche examinaba la chaqueta que su marido colgaba en el perchero, esperando encontrar la prueba que confirmara su sospecha: algún cabello prendido de a saber qué fulana.

Frustrada por no encontrar la prueba, llegó a una conclusión evidente y agarró por banda a su marido:

– “Mira qué bonito. Me estás engañando con una mujer calva…”

El marido, inocente él, no hizo mucho caso. Pero, al día siguiente, la mujer seguía insistiendo tras examinarle la ropa. Esta vez, la olfateó a conciencia:

– “¡Vaya! Resulta que la z0rra, además de calva, es tan tacaña que no usa ni perfume.”

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