¿Cómo le haces un cumplido a ese chico que te atrae?

Nada te cuesta dedicarle un cumplido a ese chico que te gusta. Es un detalle que suele ser bien recibido. Y, tal vez, consigas a raíz de ello que te preste atención.

No obstante, los cumplidos han de hacerse sin expectativas. Es como cuando das un regalo; lo das porque así lo sientes.

Y ahora, al meollo: ¿Cómo le haces este regalo al chico que te llama la atención?

regalo dorado

Demuestra que te has fijado en él

Está bien decirle ¡guapo! o cumplidos similares. Pero es que éstos se les pueden dedicar a tanta gente… ¿Qué tal si, en lugar de recurrir a lo trillado, demuestras que has estado observando una particularidad suya?

Ejemplos: Su sentido del humor, la pasión que desborda en una actividad, la sensatez que demuestra en una situación dada, etc.

En caso de que no lo conozcas mucho, podrías empezar por ahí: acércate a su entorno y aprovecha alguna ocasión para hablar con él.

A medida que lo conozcas más y veas el momento apropiado, dedícale esas palabras que demuestran tu interés en él. Hazlo, no como quien tira un anzuelo para que el pez pique, sino porque de veras te gusta este chico.

No te pases con los cumplidos

Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Un mismo cumplido, cuanto más lo repitas, menos efectivo es. Si se lo dices al chico cada dos por tres, podría pensar que sólo te gusta por “ese” motivo, el del cumplido.

Y, aunque hagas cumplidos diferentes, cuando abusas de esta práctica, el chico podría escamarse y pensar que tú no tienes interés únicamente en expresarle tu admiración, sino que te has empeñado en que “muerda el anzuelo”.

Como habrás visto, cuanto más te empeñas en agradar o en “pescar” a alguien y se te notan mucho esas ganas, a menudo logras el efecto contrario.

Definitivamente, un cumplido bien dicho, en el momento apropiado, es más efectivo que una retahíla de piropos.

¿Cuál es el momento apropiado?

Elige uno en el que no haya demasiados estímulos entre los que pueda dispersarse la atención del chico.

Por ejemplo, que discurra en un lugar tranquilo y que el muchacho también esté tranquilo, sin gente que le hable alrededor ni nada que le impida escuchar claramente tus palabras, procesarlas y contestar lo que crea oportuno.

Independientemente de lo que ocurra una vez que le des tu regalo, lo más probable es que le agrade recibirlo. Y, total, ¿qué pierdes tú al dárselo?


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