Cómo evitar los silencios incómodos en una cita

Estás a solas con él/ella y, de repente, se te queda la mente en blanco. Quisieras encontrar un tema de conversación interesante más allá del recurrente: Qué calor hace hoy, ¿no?

Tiene gracia. Los nervios que a unos nos cierran la boca son los mismos que empujan a otros a hablar sin que se den cuenta de que están monopolizando la conversación.

Si te parece, pensemos en ideas para “desatascarnos” en esos momentos de silencio que se hacen tan largos. Por mi parte, aquí van algunas.

nervios

Prepara temas de conversación

Hay personas con una gran facilidad para contar anécdotas, curiosidades, chistes, etc. Tienen un buen repertorio y, cuando se da la ocasión, recurren a alguna historia que sea apropiada para el momento.

Esta opción es interesante cuando intuyes que la persona con quien estás sintoniza con tus gustos. Si no, siempre tienes otra: los temas de actualidad. Tendrías que informarte un poco sobre lo que sucede últimamente por el mundo.

Ten en cuenta los intereses de la otra persona

Habla de ti y de tus aficiones. Vale. Pero invita a la otra persona a que también cuente cosas de sí misma. Así, el peso de la conversación será compartido, que es lo suyo.

Puede que a él/ella le esté pasando lo mismo que a ti y que tus propios nervios no te dejen ver también él/ella está nervioso/a.

Un buen recurso, para saber más de la persona con la que estás y para alternar el protagonismo en la conversación, son las preguntas abiertas.

Puedes preguntarle qué fue lo que hizo que se dedicara a su profesión (porqué quiere dedicarse a ella) o porqué se aficionó a uno de sus hobbies.

[Aquí tienes más ideas: ¿Qué preguntas puedes hacer en las primeras citas?]

Como ves, la persona puede contar una historia sobre sí misma y, seguramente, le gustará hacerlo porque es un tema que conoce y porque, se supone, a todos nos agrada que nos presten atención.

Tolera el silencio

¿Qué hay de malo en unos instantes de silencio? ¿Por qué hay que imaginarse que la otra persona va a impacientarse o a etiquetarnos de aburridos?

A veces, una mirada, una sonrisa o unos minutos mirando juntos el atardecer tienen más “sustancia” en ese momento que cualquier pregunta o respuesta.

Al menos, no le temas al silencio como si fuera algo malo. Primero, porque no lo es. Segundo, porque estarás menos tenso/a para darle vidilla de nuevo a la conversación, aunque sea diciendo: Qué atardecer más bonito. ¿Qué atardeceres felices hay en tus recuerdos?

Imagen de Ardinnnn 🙂


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