La útil y sana soltería

Algunos ven la soltería como un estado indeseable: Pobrecito. Está solo. Incluso muchos que “la padecen” la consideran prácticamente una enfermedad.

No es para menos, cuando estás rodeado de parejas y del entorno recibes mensajes incitándote a que busques pareja, si no quieres ser un amargado solterón toda la vida. ¡Qué horror!

Lo bueno es que no engañan fácilmente a quien ha descubierto en qué consiste de la soltería. Éste es un período de tiempo en el que estás sin pareja. Ni más ni menos.

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La soltería no tiene porqué ser un estado indeseable, solitario, amargo. Ni mucho menos una enfermedad. Todo lo contrario.

  • Ese tiempo a solas es muy útil para curarse de antiguas heridas.
  • Sirve para descubrirse a uno mismo y reflexionar sobre qué quiere hacer en la vida.
  • Sirve para aprender, no sólo de los errores cometidos en el amor, sino aprender en general: comenzar una carrera, progresar en su trabajo o explorar hobbies nuevos.
  • Sirve para salir con los amigos o para conectar con otras personas.

La soltería no es una situación que tenga que arreglarse o un territorio del que haya que salir a toda mecha para ser una persona “valiosa” en la sociedad.

Uno es valioso, con o sin pareja. Puede ser feliz, con pareja o sin ella. Tener pareja no es la cura para quien se siente mal consigo mismo, inseguro o roto. Esos problemas probablemente seguirán ahí cuando comience una relación.

La soltería, en sí misma, tampoco los arregla. Sólo funciona cuando quien está soltero utiliza ese tiempo para aprender a ser feliz. Y, a medida que lo va logrando, a buen seguro descubre que fue un tiempo muy útil.

Seguirá escuchando: Pobrecito. Habrá quien lo mire con sospecha cuando diga que no tiene pareja por el momento. Seguirá viendo anuncios y películas protagonizados por parejas sonrientes.

Pero nada de eso le hará volver a pensar que la soltería es una enfermedad. Sabe por su experiencia que no es así.


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